jueves, 15 de octubre de 2015

Rehabilitar o no rehabilitar, esa es la cuestión


Corría el año 1 968 y comenzaba la construcción del hospital de La Fe. Hoy en día, en pleno debate sobre cuál será su futuro, como arquitectos nos piden nuestra opinión. Entonces, nos preguntan, ¿y ahora qué? ¿se debe demoler o rehabilitar?, como si se tratara de una decisión para tomar a la ligera. Cogiendo como pretexto este debate, queremos abordar, qué preguntas nos debemos hacer, para valorar el futuro de una edificación. 



Siempre se ha dicho que, “el edificio más sostenible es el que ya existe”, es decir, es más adecuado intentar rehabilitar y así prolongar su vida útil. Esto se debe a que toda la energía y materiales usados para su construcción, no necesitan ser utilizados de nuevo. Comencemos con las cuestiones que nos pueden guiar en el camino.

¿Tiene importancia histórica?

Es una pregunta a veces difícil de contestar, porque muchas veces entran en juego parámetros subjetivos. Por un lado tenemos edificios protegidos, por motivos históricos o arquitectónicos, pero muchos otros, en cuanto pasa el tiempo, empiezan a tomar relevancia, ya que todo el mundo tiene recuerdos de su entorno y por eso hay que valorar si dicha edificación está en la memoria colectiva.

¿Qué patologías tiene?

Es muy difícil resumir en un solo párrafo todas las patologías, pero la más nombrada, sería la aluminosis, tan temida como vilipendiada y que es fruto de intentar ahorrar tiempo en otra época. Pero, como siempre hay un remiendo para un descosido, también se puede rehabilitar en estos casos, ya que usualmente suele darse en las viguetas, con lo que simplemente reemplazándolas o reforzando, solucionamos el problema. Otras patologías a ser revisadas, y más temidas, serían las grietas y como todo en la vida, hay malas y no tan malas, por eso siempre se recomienda que se llame a un arquitecto para su análisis.

¿Es económico rehabilitar?

Es la gran pregunta, lo que muchas veces inclina la balanza, porque seamos realistas, al final muchos propietarios deciden la respuesta por el montante necesario para la rehabilitación. Pero como sabemos, gran parte del presupuesto, está en la cimentación y estructura y aunque el edificio tenga patologías, se pueden arreglar como hemos comentado, por lo que nos ahorraremos gran parte en el presupuesto siempre y cuando no sea necesario un recalce.

¿Es más sostenible?

Para responder a esta pregunta, acudimos a una cita de Margarita de Luxán, donde dice, “Rehabilitar un edificio de viviendas, aunque se sustituyan todas las carpinterías, se dote de aislamientos y se cambien las instalaciones, supone un ahorro energético y de contaminación del 60% aproximadamente frente a la construcción de otro nuevo.”

Entrarían en juego más parámetros, pero con estas preguntas ya se puede ir haciendo uno la idea de que camino seguir, y solo os quedará responder una pregunta… ¿rehabilitar o no rehabilitar?


Imagen 01: El Mundo

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